Blog

10 Preguntas sobre LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA

En primer lugar, feliz día internacional del libro a todas y todos.

Como lo prometido es deuda, y más vale tarde que nunca, al fin me he grabado respondiendo las preguntas que me enviaron el pasado verano. Decidí dividirlo en dos para que no se hiciera demasiado largo y llevo una semana luchando contra los imprevistos y las tecnologías para poder publicarlo, precisamente, hoy; porque, ya que tenemos que pasar un día del libro un tanto peculiar y no tan divertido como en otras ocasiones, pues, al menos, que nada nos quite este ratito para disfrutar juntas y hablar de lo que compartimos: los libros.

Así que, sin más, les dejo con mi voz de resfriado (en realidad, alergia) y mi, a veces, intensidad y emoción al hablar de Dakota y Chiara 🙂

Un abrazo hasta esa parte del mundo en la que estés.

Pd: Si no has leído Llenaré tus días de vida, pretendes hacerlo, y no quieres tragarte un (o unos) spoiler como una casa de grande, no veas el vídeo. Mejor vete a Amazon, añade el ebook a tu cesta y luego vuelve. Mira qué fácil te lo pongo 😛

Pd2: Tendrás que estar muy atenta, porque al final del video te pondré a prueba ;).

5 curiosidades sobre LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA.

Es probable que no te vaya a descubrir la pólvora con este artículo. Incluso, es probable que muchas de las cosas que te voy a contar, ya las supieras, pero me hace ilusión compartirlo, porque en realidad me consta que no todo fue tan evidente y me parece muy guay poder ir descifrando juntas esos pequeños secretos o anécdotas que se esconden detrás de la historia.

Antes de continuar, quiero advertir que esto va a estar lleno de SPOILERS, así que, si no has leído Llenaré tus días de vida, mejor vete a visitar otras secciones de la web, que está remodelada y mola mucho. O a comprarla, que te lo voy a poner muy fácil:

(Aviso: también puede haber algún mini spoiler de La luz de tu mirada)

Dicho esto, vamos a lo importante: LAS 5 CURIOSIDADES.

1. CROSSOVER

¿Sabías que en Llenaré tus días de vida aparecen los personajes principales de mi primer libro publicado, La luz de tu mirada?

En la última escena del Capítulo 4, cuando Chiara y Dakota están sentadas en un banco, hablando sobre la vida y tomando vino caliente, se les acerca un Husky Siberiano al que, segundos más tarde, alguien desde la lejanía llama White. Ese White, es el White de Dulce Andrade. ¿Adivinas quien le llama y quienes son las otras tres personas que van con ella?

2 . CROSSOVER 2.0

Pero la cosa no acaba con la aparición anterior y puede que esta no haya sido tan evidente, por eso creo que merece un apartado propio.

En el capítulo 5, Dakota sorprende a Chiara regalándole un par de entradas para asistir a lo que creía que sería un espectáculo de ballet. Al final resultó que había baile, pero la actuación estuvo compuesta por muchos más elementos. Entre ellos, una chica tocando el piano que parecía estar dirigiendo con su magia todo el espectáculo.

«Otra vez el piano, haciéndose notar por encima de todos, con tanta elegancia y determinación, que no le hace falta nada extraordinario para llevarse la atención de los presentes. Con ella comenzó este espectáculo y ella parece estar marcando el fin.

LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA

Llegadas a este punto y con la seguridad de que estoy hablando de crossovers, ya habrás descubierto que esa chica con las manos mágicas es, Anahí Valente.

Si te habías dado cuenta de esto, dímelo en los comentarios, por favor. Y si acabas de quedarte patidifusa con la información y vas a volver a leer la escena, para disfrutarla de otra forma y (re)enamorarte de la pianista, dímelo también.

3. Más sobre Chiara.

El hecho de que la historia esté contada en primera persona por Dakota, consigue que los pensamientos o sentimientos de la otra protagonista sean un misterio para nosotras. Por eso, alguna vez me han preguntado qué pensaba Chiara en tal momento, qué pasaba por su mente en determinado instante. Y esta escena es una de las que más curiosidad han causado. Se trata de la noche en la que volvieron del teatro (seguimos en el capítulo 5) y Dakota encontró a Chiara tomándose un Martini en el bar del tren (en compañía del chico polaco). Cuando nuestra chica lenta llega, Chiara estaba muy pensativa, dándole vueltas a la pobre aceituna que se ahogaba en su bebida. Dakota se da cuenta de que algo no va del todo bien, pero como ella intenta evadir el tema, decide no insistir (además, el guaperas vuelve para interrumpir). Pues bien, antes de que llegara el chico (y durante, y después) Chiara estaba pensando en su familia (entre otras cosas). Había sentido, por unas horas, el deseo de llamar por teléfono para decirles que estaba bien. Se llegó a plantear que ellos merecían saber lo que estaba pasando con su hija. Todo lo que estaba viviendo con Dakota, los momentos intensos, las conversaciones importantes, las reflexiones, todo, empezaban a tambalear su idea preconcebida. Ella también tenía dudas, tenía miedos, y Dakota se estaba convirtiendo en un motivo por el cual querer quedarse en este mundo (cosa que chocaba con la idea que tenía antes de conocerla).

¿En qué momento habrá empezado a cuestionarse sus sentimientos por ella?

4. Llenaré tus días de vida 2012 vs Llenaré tus días de vida 2019

Supongo que sabes que la primera versión de esta historia fue un fanfic que escribí en 2012. Espero que sí, porque nada en mi vida ha sido tan ignorado como esa “Nota de la autora” que coloqué antes del comienzo del libro.

Pues en este caso, la curiosidad que quiero compartir es la comparación de tiempo que tardé en escribir la primera versión (2012) y en reescribir la segunda (2019). Empezaré aclarando que los fanfics los publicaba capítulo a capítulo y, creo, que compartía un capítulo al día o cada dos días. La historia original tuvo 7 capítulos, algunos divididos en dos partes, pero, si hacemos un cálculo aproximado, esa primera historia debí haberla escrito y publicado en menos de un mes.

Hasta ahí todo bien, pero tranquilas, que lo descabellado viene ahora. La segunda historia empecé a escribirla en octubre de 2016 y, como saben, la publiqué el 13 de junio del 2019. Es decir, CASI 3 AÑOS.

3 años para reescribir una historia que ya estaba escrita. La normalidad no entra dentro de mi forma de ver la vida. Confieso que me costó mucho más trabajo reescribirla que escribirla, supongo que eran muchos los aspectos a tener en cuenta, y también eran muchas mis expectativas. Quería conservar la esencia y, al mismo tiempo, crear algo nuevo y más profundo. Mantener las escenas más importantes, pero añadir otras mejores, y lograr cuadrar todo eso fue un trabajo interesante. Deseaba que, quienes ya habían leído la primera historia, sintieran que estaban leyendo algo nuevo, que se sorprendieran, que dudaran, que se asustaran y que volvieran a experimentar todo lo de la primera vez, pero multiplicado por cinco. Y, a la vez, también quería que no echaran de menos nada de aquella historia a la que le tenían un cariño especial. Además, me enamoré tanto de Chiara y de Dakota, que en los últimos capítulos avanzaba a paso de tortuga, porque mi subconsciente se negaba a dejarlas ir.

Algún día podría hacer una comparación de escenas de ambas historias, ¿no?

¿Votos a favor?

5. Epílogo

Ha llegado la última (por ahora) de estas curiosidades, y aquí quiero hablar sobre uno de los momentos más importantes y claves de la historia, que en realidad ya había sucedido (o algo así), y no sé si se dieron cuenta.

Cuando Dakota está en la playa “hablando” con su madre, y nosotras lloramos a moco tendido, y de pronto alguien agarra su mano, y resulta que es Chiara para decirnos “estoy viva”, y entonces nosotras seguimos llorando, más fuerte y hasta el final del capítulo. ¿No les resultó familiar esa escena? Cinco años atrás, Dakota había entrado en un estado de shock pasajero tras el primer desmayo de Chiara, y su mente se trasladó precisamente ahí, a ese lugar, a esa playa. Porque ese lugar fue su refugio durante muchos años y en ese momento se convirtió en su remanso de paz. Ese lugar, y esa persona, una realidad a la que su mente huyó para protegerla del impacto y del dolor. Allí, en aquella playa, con Chiara mirándola a los ojos y agarrando su mano, el mundo no seguía girando, ni ellas estaban en una ambulancia rumbo al hospital más cercano. Es curioso como la vida las situó en ese mismo lugar, cinco años después. Con la diferencia de que, en esa ocasión, el mundo seguía girando y ellas giraban con él.


Y hasta aquí esta recopilación de curiosidades que, espero, te hayan parecido interesantes. Si tienes algo más que añadir, sugerencias o preguntas, puedes hacerlo en privado o a través de los comentarios. Deseo que pases una feliz navidad, en caso de que la celebres, y que comiences el año con, al menos, un sueño para cumplir durante el 2020.

El mío lo cumples tú, cada día, logrando que mi historia recorra el mundo y acercándote para contarme que ya es parte de tu mundo.

Un abrazo.

Jackie.

No lo hagas.

No te acomodes.
No vivas esa vida que no es tuya.
No te despiertes sin ganas ni duermas sin sueños.
No te conformes.
No seas la excusa de tus miedos.
No te quedes a medias ni camines sin dejar huella.
No actúes por inercia.
No busques aprobación.
No lo hagas.
Lo que se espera de ti.
Ni lo que otros quieren.
Sé curiosa, empoderada, rebelde.
Piérdete, búscate, arriésgate.
Y aprende a decir,
No.

« Creo que cuando algo nace dentro de ti, no importa cuánto intentes alejarlo o concentrarte en otras cosas, siempre va a aparecer. Como un huracán que arrasa con todo a su paso. Es como si tu corazón te estuviera advirtiendo que algo estás haciendo mal, y eso era la música para mí; lo único que siempre me mantuvo conectada conmigo misma. Ese duendecillo que te taladra la cabeza para que no te olvides de quién eres en realidad. ¿Alguna vez has sentido que, en el fondo, eres todo lo contrario a lo que esperan que seas?»

Chiara – LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA.

¿Y si empezamos a ser quienes queremos ser?

A partir de ahora, esta web se convierte en http://www.jackievaland.com Mucho más fácil y mucho más nuestra.

Bienvenidas/os.

Baikal.

El sonido de nuestras risas debe escucharse por todo el pueblo. Tal vez en las casas, cuando nuestro ruido se cuele por las ventanas o rendijas de las puertas, alguien se pregunte qué está ocurriendo, por qué se oyen risas a esta hora de la noche y quién estará siendo tan feliz en este momento. El mundo vive ajeno a nuestra historia, no conoce su enfermedad ni mi temor, su vitalidad o mis sueños, no sabe de nuestro pasado y mucho menos de nuestro futuro, tampoco son conscientes de la casualidad que nos trajo hasta aquí. Solo nos escuchan y, ojalá, en lugar de hacerse tantas preguntas, en lugar de cuestionarse si nos escapamos de un manicomio o somos delincuentes, sonrieran y supieran que la alegría no entiende de horarios ni de circunstancias. La felicidad está en cualquier parte, a cualquier hora, en cualquier rincón del planeta como, por ejemplo, un afluente del lago Baikal en Siberia.

CAPÍTULO EXTRA

¿Sabías que en la edición en físico de La luz de tu mirada hay un capítulo inédito que no aparece en la versión del libro para Kindle?

Esto lo hice porque dicha edición salió a la venta un mes después del formato electrónico y quise ofrecer algo diferente para aquellas personas que ya lo habían leído. Sin embargo, creo que muchas ni siquiera son conscientes de que este capítulo existe, así que, he decidido compartirlo de manera gratuita para que todas puedan leerlo.

Lo único que tienes que hacer es suscribirte a una lista de correo electrónico con la que, además de recibir el capítulo, podré enviarte alguna noticia de vez en cuando. No con mucha frecuencia, lo prometo. Solo es una manera más cercana de estar en contacto y poder contarte novedades sobre próximas publicaciones o avisarte cuando publique una nueva entrada en el blog que pueda interesarte.

También quiero aprovechar para agradecerles el apoyo que continúa recibiendo esta historia después de tres años. No salgo de mi asombro.

Espero que disfruten del capítulo y que recuerden, junto a ella, todo lo vivido entre esas intensas páginas.

Photo by Marce Palacio

SUSCRÍBETE AQUÍ

Llenaré tus días de vida

13 de junio.

Quienes ya hayan leído el libro comprenderán por qué quise hacer coincidir su publicación con esa fecha (aunque luego Amazon hizo lo que quiso). Ha pasado más de un mes y no sé por qué he tardado tanto en escribir una entrada sobre esto, quizás porque se me da realmente mal actualizar un blog, o quizás porque una parte de mí piensa que esta historia ya la conocen y que no necesita presentación (mal, muy mal). O, quizás, un poco de ambas razones.

Pero todo eso va a cambiar ahora. Dakota Hernández nos cuenta esta historia. Su historia.

Es una chica solitaria e introvertida, que se dedica a escribir y viajar por el mundo sin más necesidades que unos pocos ahorros, su ordenador portátil y algo de ropa. Hace tiempo que sus libros autopublicados no terminan de satisfacer sus ansias de contar, así que, decide embarcarse en una aventura con el fin de encontrar esa historia que reviva su pasión por escribir. De esta forma llega hasta el Golden Eagle, un tren de lujo que realiza la famosa ruta que hay desde Moscú hasta Vladivostok (Rusia). Es decir, la ruta del transiberiano.

A los pocos días de partir, convencida de que quizás atravesar Rusia no era la mejor opción para escuchar historias interesantes que le sirvieran de inspiración, conoce a Chiara. Una mujer de lo más peculiar que pone su mundo patas arriba en unos minutos de conversación. Chiara, además de ser la versión humana de Elsa (Frozen), con los ojos azules más alucinantes del mundo, guapa hasta doler y con una sonrisa capaz de derretir el hielo de Siberia y el corazón de una chica con alergia a los vínculos emocionales, es también una mujer astuta, divertida e inteligente. Una abogada que, huyendo de su vida perfecta y planeada, llega al transiberiano para demostrarle que los planes no sirven para nada y que, la vida es eso que pasa mientras pensamos en lo que haremos mañana.

―¿Eres de esas personas convencidas de que siempre hay un motivo para estar alegre?

―Uf, eso acaba de sonar un poco a «¿eres de ese coñazo de personas con complejo de libro de autoayuda andante?» ―Vuelve a sonreír―. No sé si siempre haya un motivo para estar alegre, pero ahora mismo, es todo lo que veo.

Llenaré tus días de vida es una historia repleta de paisajes alucinantes, de conversaciones transcendentales y banales, miradas de complicidad, travesuras algo peligrosas, risas escandalosas, lágrimas incontrolables, corazones tan acelerados como encogidos, música, y una pasión inagotable por vivir cada segundo como si fuera el último.

Es un viaje en tren, a través de la vida.

Puedes conseguirlo en formatos físico o digital, haciendo click en la imagen.

En agradecimiento a la acogida tan bonita que está teniendo, a esos mensajes alucinantes que recibo y al simple y sencillo hecho de que estén decidiendo darle una oportunidad a esta historia tan especial para mí, me estoy planteando la posibilidad de grabar un video respondiendo preguntas sobre el libro y comentando curiosidades. Me gustaría que fuera algo así como una presentación online (pero no en directo, que me desmayo de la vergüenza), ya que, muchas de ustedes están en diferentes partes del mundo. Además, también quiero preparar un sorteo, aunque todavía no tengo muy claro el mecanismo (se aceptan sugerencias sobre lo que les gustaría recibir). El sorteo sería internacional, así que, no importa dónde estés.

Lo dicho, si tienen alguna pregunta que hacer, curiosidad que resolver, sugerencia, etc, pueden enviármela a través del formulario de contacto o de las siguientes redes sociales:

Facebook: @jackievaland

Twitter: @jackievaland

Instagram: @jackievaland o @lldtm

Correo electrónico: jackievaland@outlook.com

Mi mayor suerte es que, cada vez que vuelvo, están ahí para recibirme. Gracias, eternas.

Jackie.

No importa el tamaño de tus sueños.

Te pertenecen.

 

Nos pertenecen.

Nuestros sueños, nos pertenecen. Y gracias al “universo“, es una de las pocas cosas (o la única) en la que nadie puede limitarnos. El mundo no puede poner límites a nuestra cabeza (o no deberíamos permitir que lo haga). De hecho, creo que lo intentan con todo su esfuerzo cada día. Siempre habrá alguien (políticos/as, familiares, amistades, etc.) diciéndote que tu camino es una pérdida de tiempo, que la hostia será monumental o que hay opciones más fáciles y estables que esa.

Esa que es la tuya y no suya.

El miedo es constante, se va y reaparece cada vez que te enfrentas a una situación desconocida.

 

Algunas de esas personas lo hacen por preocupación, ¿Cómo no? si les inculcaron el mismo miedo que a ti. Y otras, lo hacen para anularte. No les interesa que triunfes porque quieren una población dócil y sumisa, que acepte sus condiciones y no busque otras posibilidades (no vaya a ser que nos larguemos a vivir y se queden sin pueblo sobre el que gobernar).

Yo no estoy aquí para decirte que cumplir sueños es fácil, que todo sale bien a la primera y que una vez empiezas, el miedo se esfuma. Al contrario, el miedo es constante, se va y reaparece cada vez que te enfrentas a una situación desconocida.

Hace casi dos años, estaba en un autobús atravesando México y puedo asegurarte que fueron las 14 horas más acojonantes de mi vida. Literalmente, creía que no saldría viva de ahí. Lo primero que hicieron cuando estábamos acomodándonos tranquilamente en nuestros asientos, fue grabarnos… ¡con un teléfono móvil!. “Para mayor seguridad”, nos dijeron. La cosa empezaba un poco extraña. Y continuó extraña cuando minutos más tarde, al llegar a otra ciudad nos hicieron cambiar de autobús repitiendo la misma frase: “Para mayor seguridad”.  Pues precisamente segura no es que me estuviera sintiendo.

Continuó el viaje avanzando la madrugada y el dichoso autobús con el que nos dirigíamos a la Ciudad de México, paraba cada diez minutos en un descampado solitario. Cada vez que sentía que nos deteníamos, mi corazón se aceleraba y las manos me empezaban a sudar. Corría ligeramente la cortina de mi ventanilla para no ver otra cosa más que mi propio reflejo, porque al otro lado, todo era oscuridad. Entonces, la puerta se abría dando paso a alguien vestido de uniforme, supongo que militar, con una imponente arma más grande que su torso. Caminaba despacio por el pasillo (o al menos a mi me parecía que iban muy despacio) mirando fijamente a cada pasajero y pasajera. En una ocasión, uno de esos militares me sonrió y en aquel momento, hasta una sonrisa me dio escalofríos. “¿Por qué no soy invisible?”, me preguntaba.

A veces, se llevaban a alguien que no volvía a aparecer y el autobús continuaba su marcha, mientras yo no paraba de cuestionarme: “¿Qué hago si me quieren llevar a mí? ¿Me niego? ¿O con ellos estaría más segura que aquí?”. En la televisión europea estamos acostumbrados a escuchar tantas barbaridades y tan pocas cosas buenas, que durante una situación así, es inevitable que tu cerebro las recuerde y visualice como si de una película se tratase. “¿Y si me secuestran?  A ver si esta gente se cree que por ser rubia y tener la piel clara, también soy rica. Si supieran que llevo un mes comiendo arroz…” 

Y al mismo tiempo que yo auguraba el próximo fin de mi existencia, mi compañera de viaje y socia de vida, dormía plácidamente a mi derecha. Como un bebé, ajena al peligro que nos acechaba. ¿Cómo podía dormir, si esa carretera tenía más baches que una montaña rusa? La miraba de reojo y hasta sonreía, la condenada. No sabía si reírme por lo peculiar de la situación o despertarla de un golpe. Finalmente, hice lo primero, pero eso sí, cuando nos bajamos (vivitas y coleando) del “autobús del infierno”, como ahora le llamamos.

Descubrí dos cosas en aquel autobús; La primera, es que la mayoría de las veces, el miedo que nos invade ni siquiera tiene que ver con nosotros directamente, sino con las personas que nos rodean. Nos sentimos responsables de nuestros seres queridos y no es algo malo, es simplemente humano. Si a mi me ocurría algo durante aquel o cualquier viaje, mi madre sufriría y esa idea me angustiaba. Es más, de un corto tiempo para acá he desarrollado una extraña e insoportable aerofobia que casi me da más rabia que miedo. Yo, que siempre he sentido felicidad y euforia al subirme a un avión. Una plenitud extrema, porque ese medio de transporte era la única manera que tenía de viajar, salir de mi isla y conocer el mundo. Era tremendamente feliz y ahora soy tremendamente cagada. El despegue me produce una ansiedad incontrolable y creo que si fuera físicamente posible, me pasaría todo el vuelo conteniendo la respiración. Aún no he encontrado el origen exacto de ese sentimiento repentino, siempre pensé que si moría en un avión, sería feliz porque moriría viajando. Sin embargo, ahora no consigo disfrutar de esos trayectos que significan una nueva aventura. ¡Qué rabia!

IMG_20151102_175807

Tal vez sea consecuencia de todo lo que escuchamos en televisión, tal vez me estoy haciendo mayor, menos temeraria y al igual que en el autobús, me siento responsable de mis seres queridos (tengo un cachorro al que cuidar), tal vez mi subconsciente piensa que aún me quedan muchas cosas por hacer y no quiero dejar pendiente ninguna. O tal vez sea la suma de todo lo anterior. El caso, es que mi miedo está ahí, presente en cada viaje, pero no por ello voy a guardar las maletas hasta nuevo aviso. No dudo al comprar un billete. No me detengo ni un sólo segundo para preguntarme si es buena idea o mejor me quedo tranquila en casa. Y espero no hacerlo nunca, porque el miedo puede ser el mejor impulso para avanzar.

Lo mismo ocurre cuando queremos abandonar algo y comenzar de nuevo. Lanzarnos a la piscina, acojona. Dejar un trabajo, una ciudad, empezar desde cero, crear un proyecto y luchar por lo que queremos, son cosas desconocidas y asustan. Asusta la posibilidad de escuchar el famoso; “Te lo dije”, asusta defraudar y no ser lo que esperan que seamos. Creo que si el resto del mundo, en lugar de esperar algo de nosotros, nos animara, muchas inseguridades desaparecerían.

13fa39890237acb6

Me gusta compararlo con los bebés y su aventura de empezar a caminar. Ellos no tienen miedo. Sólo tienen una o varias personas a unos metros, hablando un idioma que no entienden, dando palmas y riéndose como locos emocionados. El bebé no sabe caminar, pero tampoco sabe que se puede caer y hacerse daño. Todavía no es consciente de eso. Lo único que sabe, es que quiere llegar hasta su madre, padre, herman@s o quien sea que está al otro lado gritando y aplaudiendo. O sea, animándolo. Y se lanza a dar un paso. Y los gritos acompañados de risas, aumentan. Así que, entiende que debe estar haciendo algo bien. Y da otro paso… y otro… y llega hasta donde quiere entre abrazos y felicitaciones. Pero si en medio del camino, el bebé se cae, nadie le dice “te lo dije”. No. Corren a levantarlo y vuelven a animarlo para que lo intente otra vez. Ella o él, al caer no siente decepción por haber defraudado a alguien. Lo único que siente es un poco de dolor y tal vez algo de desconcierto.

Si estamos en conflicto con nuestra vida, algo falla.

 

Por lo tanto, estoy segura de que el riesgo daría un poco menos de vértigo si nuestro entorno dejara de valorar previamente lo que podemos o no podemos hacer, lo que somos capaces de alcanzar. Pero lo cierto, es que la mayor responsabilidad recae sobre nosotros mismos. Hay momentos en los que debemos dejar de escuchar palabras ajenas e incluso de nuestra propia mente y atender un poco más a nuestro corazón. Porque si estamos en conflicto con nuestra vida, algo falla.

Y lo segundo que aprendí durante aquel viaje, es que después de la oscuridad más absoluta, siempre sale el sol (incluso en Groenlandia, aunque tarde seis meses). Y no es una metáfora. Literalmente, después de los baches, el miedo y de pasar toda la noche sin dormir, pude ser testigo del amanecer más bonito que he presenciado hastIMG_20151201_065021a ahora.

Comenzó a salir el sol entre las montañas y un ligero manto de niebla, al mismo tiempo, que el miedo se esfumaba. Como por arte de magia.

Durante las siguientes horas, fui consciente de mi suerte; estaba observando un paisaje inigualable, del país con el que llevaba soñando tantos años, tenía al lado a mi mejor amiga, comenzando a despertar al mismo tiempo que el día. El momento no podía ser más sencillo y perfecto.

 

En definitiva, el autobús del infierno, no es más que una de las tantas anécdotas que me ocurrieron a mí mientras cumplía un sueño. Hoy en día, lo recuerdo entre risas y honestamente, hasta me gustaría estar allí. Porque el miedo, la incertidumbre, las ganas de reírme por los nervios, las experiencias durante aquel viaje y mi corazón acelerado a cada momento, eran los síntomas de estar viviendo la vida que siempre había soñado.

Eso es lo que se siente cuando te embarcas en tus sueños, sean cuales sean; miedo, incertidumbre, subes y bajas, caes y te levantas, sigues adelante, luchas y eres feliz. Porque el camino es lo más bonito. Y algún día, quizás tengas hij@s (o no), sobrin@s, perros o gatos con los que hables (aunque no te entiendan), o tal vez, te sientes en un banco cualquiera, de un parque cualquiera y se te acerque una niña o un niño con los ojos llenos de esa ilusión que en algún momento pierden los adultos, y tú tendrás a tu espalda una mochila cargada de anécdotas y aventuras para esa personita que te escuchará con atención y admiración, porque es muy probable, que nadie le haya contado lo que tú le estás contando. Porque siempre ha escuchado hablar de príncipes y princesas cuya mayor aventura es casarse y comer perdices. Pero ahí estarás tú, para decirle que cualquier sueño es válido, que no existen los limites cuando se trata de soñar y que si alguna vez alguien le dice que no puede, recuerde que tú, si pudiste.

Ya que tenemos que ser adultos, seamos aquellos que nos hubiera gustado encontrar en un parque cualquiera.

 

20 años rompiendo moldes.

Es muy probable, si no eres de España, que nunca hayas escuchado hablar de l@s Drags Queens. Y también es muy probable, si eres de España, que en estos últimos días hayas oído hablar del tema más que nunca.

Cuando algo destaca, rápidamente hay que apagarlo, censurarlo (literalmente) y atacarlo. No sea que nos vayamos a rebelar y pierdan su poder.

Pues bien, la gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria, es un acontecimiento carnavalero en el que chicos, y alguna chica, con espectaculares trajes, plataformas de infarto y actuaciones rompedoras, impecables, transgresoras, divertidas, etc. se suben a un escenario para regalarnos un espectáculo inigualable que llegó rompiendo moldes y continúa rompiéndolos 20 años después.

untitled-design-35-660x400

Pero claro, al “mundo” no le gusta que rompamos sus moldes ni desmontemos su sociedad tan perfectamente cuadriculada y organizada. Cuando algo destaca, rápidamente hay que apagarlo, censurarlo (literalmente) y atacarlo. No sea que nos vayamos a rebelar y pierdan su poder.

Resulta indignante, que en pleno sigo XXI, sea escándalo nacional un chico, que como parte de un espectáculo, vaya vestido de virgen. A esos que critican, ¿les resultaría tan ofensivo si no se tratara de una Drag Queen? No, por supuesto que no. Es muy probable que incluso se sintieran alagados e importantes.

Hoy no pretendo entrar en debate ni dar mi opinión sobre la iglesia y su concepto de falta de respeto o cosas bochornosas, porque se me vienen muchas cosas bochornosas que nombrar, podríamos estar leyendo hasta mañana y mi indignación iría en aumento. Sólo escribo esta entrada, para que ustedes, sean de la parte del mundo que sean, conozcan a este chico, cuyo nombre artístico es Drag Sethlas, que en el momento social en el que estamos, tan lleno de terrorismo, pobreza, guerras y cosas realmente preocupantes, consiguió que la televisión “pública” nacional, esa que emite abiertamente una cultura basada en el maltrato animal, haya censurado, no sólo su actuación supuestamente ofensiva para algunos, sino el resto de la gala y participantes, (que por cierto, batió records de audiencia, como siempre) eliminándola de la página web. Pero que al mismo tiempo, se llevó la mayoría absoluta de votos populares para proclamarse ganador de esta gala que es NUESTRA.

Sí, señoras y señores, NUESTRA. Del pueblo, de la gente que vive el carnaval, de las personas que defienden la diversidad, la tolerancia, el respeto y la libertad de expresión. Empiecen a preocuparse por retirar autobuses que pasean mensajes transfóbicos por su calles, miren hacia dentro, resuelvan los problemas que ustedes mismos ocasionan y dejen que el público siga aplaudiendo y sintiendo orgullo de su carnaval, de sus drags, murgas, reinas, comparsas y amigos que salen a la calle para divertirse de forma sana, sin juzgar ni hacer daño a nadie.

Qué viva el carnaval de Canarias y que vivan sus Drags Queens.

Hogar.

A veces un lugar.

A veces una persona.

Si por algo se caracterizan mis historias, es porque en cada una de ellas se lleva a cabo un viaje (físico y emocional). Una aventura en la que hasta una rama cualquiera de un árbol cualquiera, tiene su misión. Recordamos juntos, la importancia de disfrutar los detalles más simples que nos ofrece la vida. Huimos de todo aquello que nos impide avanzar y creamos un hogar en cualquier parte del mundo. Me gusta que ese, sea un ingrediente esencial de las novelas que escribo para ustedes. Creo que los seres humanos somos curiosos por naturaleza. Necesitamos volar, conocer y reconstruirnos. Es parte fundamental de una vida plena. Pero también, es inevitable portar con nosotros esos rincones que nos acompañaron durante años; una playa, un lugar en la montaña o un parque concreto de la ciudad. Los olores de nuestro mar, campo, calles, de nuestra casa, el sabor de nuestra comida típica…

Conserva tu identidad.

Tus raíces, te harán más grande.

Pero a veces, hogar ni siquiera se refiere a un paisaje determinado. Puede incluso ser una persona con la que a miles de kilómetros de distancia del lugar en el que creciste, consigues crear algo mágico que te haga decir “Éste, es mi sitio”. Miras ese paisaje con ojos brillantes, te emociona hasta el más mínimo detalle, los olores y la música de sus calles hacen que tu corazón lata a toda velocidad y te sientas parte de algo. Entonces te das cuenta, de que saliste en busca de alguna cosa y en ese rincón del planeta, tan inmenso y silencioso, te encontraste.

parque-ecoturistico-canon

Cañón del sumidero (Chiapas)

Creo que hay un hogar que tú construyes y un hogar que te construye a ti. El primero, es aquel en el que al pisarlo piensas: “Este es mi lugar”. Y el segundo, es en el que comenzaste a convertirte en quien eres. Quizás durante algún tiempo necesitaste salir de él,  pero por muy lejos que te vayas, él nunca saldrá de ti.

6tag_180916-155401
Playa de Las Canteras (Islas Canarias)

La vida es demasiado grande para vivirla varias veces. Así que, mientras estés aquí, aprovecha cada una de sus etapas.

Tenemos que viajar, conocer, experimentar, descubrir, regresar y volver a empezar una y otra vez. Porque por muchos kilómetros que recorramos y por muy lejos que estemos, nuestro hogar, el que construimos y el que nos construye, siempre estará con nosotros.

Relájate, disfruta, túmbate en la arena, deja que el sol acaricie tu nuca. La tierra es perfecta y está ahí, esperándote. Ella pone el gran escenario. La magia, depende de ti. Ríete todos los días.

picsart_02-01-12-10-36

Lo que hace inolvidable un paisaje, son tus ojos.

Somos más que un cuerpo.

No era mi intención escribir una entrada sobre esto, pero creo que si no hablo de ello, explotaré. Y que casualidad, que en un dialogo de mi próxima historia se trate precisamente este tema.

Fragmento de Llenaré tus días de vida:

Te dedicas a lo que te apasiona, Dakota. Y ese es el mayor éxito al que un ser humano debe aspirar. Así que, no creo para nada que tú seas una fracasada. Es más, si vamos a comparar; en este momento, aunque no haya leído nada tuyo, te aseguro que te admiro mucho más que a todas esas escritoras que mencionaste. Y te aclaro que Rowling marcó mi adolescencia. Pero desgraciadamente, en el mundo de la escritura y el arte, al igual que en muchas otras profesiones, el patriarcado y el sexismo sigue tan latente, que muchas mujeres continúan viéndose en la obligación de utilizar un seudónimo con las iniciales de su nombre para ocultar su género a simple vista. Deberíamos haber avanzado y eso debería haber quedado muy atrás, pero nuestra sociedad está cubierta por una cortina de hipocresía. Así que, me siento orgullosa de que existan mujeres y escritoras como tú, que no se esconden y se rebelan contra el sistema.

Hace algunos años vivía indignada con el mundo. Estudié Integración Social, trabajé con mujeres victimas de violencia de género y soy feminista (no hembrista) con cada poro de mi piel. Digo que “hace algunos años”, porque he tenido que aprender a controlar la manera en la que el machismo que se ve a diario, afecta a mi vida personal y mis emociones. En estas fechas concretamente, es muy usual escuchar hablar sobre la segmentación de los juguetes (“¡No le compres esa cocinita, que es de niña!”) Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que alguien a mi alrededor lo hace, y en lo único que pienso, es en el tiempo que voy a pasar cabreada cuando se trate de mi hijo o hija. Porque así es la gente; con toda su buena intención, te llenan de ropita rosa si tu bebé va a ser niña, azul si será niño o amarilla si todavía no se sabe (no sea que se vayan a equivocar). No les culpo. Es lo que han visto toda su vida y lo que a día de hoy, siguen viendo. Pero tampoco puedo evitar el escalofrío que me recorre por dentro cuando veo que somos nosotros/as mismos, quienes seguimos alimentando la desigualdad. Porque la actitud pasiva que tomamos, es incluso peor que el propio machismo. La desinformación no es una excusa, limpiarnos las manos no es una solución. Si nosotras/os no cambiamos el mundo, nadie lo va a cambiar.

Vale, les mentí. No he conseguido aprender a controlarlo. Basta una pequeña chispa, para que todos esos detalles que voy acumulando, exploten, sumergiéndome en un manto de indignación, enfado e impotencia, por esta sociedad que construimos día a día. Y en este caso, la pequeña (GRAN) chispa, tiene nombre propio; Eloísa Gonzáles.

wmplayer-2012-01-25-16-07-08-07
Sí, tú, “mi niña”.

Eloísa González, es una PRESENTADORA, ACTRIZ Y MODELO de la Televisión Canaria (España), conocida principalmente por ser, durante años, la encargada de conducir uno de los mejores (y pocos) programas de humor que existen en la televisión, además de diversos trabajos publicitarios, galas de carnaval y una larga y elaborada carrera profesional, que la han hecho ganarse el puesto, año tras año, de conductora oficial de las campanadas de fin de año en las islas. En esta ocasión no iba a ser menos, y el pasado 31 de diciembre, Eloísa se comió las doce uvas junto a muchos canarios y canarias, desde la isla de La Gomera. Recuerdo que esa noche le dije a mi pareja: “Es el primer año que no voy a ver las campanadas de Eloísa”. Lo dije con tristeza, porque para mí es una tradición desde hace varios años y en esta ocasión, al vivir en otra comunidad autónoma, no tuve oportunidad de hacerlo. Ese sentimiento de tristeza, sólo lo puede conseguir alguien que realmente te llegue en su manera de comunicar. Alguien que por cualquier motivo, te haga elegirla cada año, entre muchas otras opciones. Esa es Eloísa. eloisa

Pero mi sorpresa vino dos días más tarde, cuando mi pareja llegó a casa preguntándome: “¿Cómo se llama la presentadora de la que me hablaste el sábado. Esa que te gusta tanto?” Eloísa Gonzáles, le dije. “Pues están hablando de ella por toda la red, porque dicen que su vestido se abrió la otra noche y no llevaba ropa interior”. En ese momento, el escalofrío del que hablé unas lineas más arriba, volvió a recorrerme por dentro y no quise buscar la noticia, ni leer nada sobre el tema, porque sabía lo que iba a ocurrir. Pero resulta, ¡Qué no hizo falta! Abrir cualquier página de internet desde el sábado, es encontrarse con titulares como este:

15822548_10211691827356485_1790973218640130062_n

Por eso tuve que escribir esta entrada. Porque ya basta de hipocresía. Éste es el país en el que vivimos. Un país en el que el vestido de una mujer es noticia durante tres días seguidos y sin embargo, no lo es su carrera profesional, su talento y su capacidad para emocionar. Adjetivos que esas personas que escriben los artículos, ni siquiera conocen. Porque NUNCA se han sentado un domingo por la noche a ver su trabajo, reírse con ella y disfrutar de una calidad de la que muchos programas de máxima audiencia a nivel nacional, CARECEN. El vestido transparente de Cristina Pedroche y la abertura en la falda de Eloísa González, son las únicas noticias de las que se habla en estos días, acerca de las campanadas de fin de año.

Es muy triste, pero también muy real. Somos más que un cuerpo o un vestido. Somos profesionales, que día a día tenemos que luchar el DOBLE para conseguir la mitad. Ya basta de objetivizar a la mujer, basta de menospreciarla e infravalorarla. Basta de desigualdad. Comencemos desde el principio, desde unificar el género de los juguetes o el color de la ropa, hasta VALORAR el trabajo que día a día llevamos a cabo.

Eloísa, gracias por tantos años de risas y emoción. Gracias por conseguir que este 31 te haya extrañado. Espero verte en las campanadas del 2017.