Sobre mí

¿Quién era?

Una chica que estaba destinada a nacer en las Islas Canarias y que decidió estudiar Integración Social porque quería cambiar el mundo. Sin embargo, a los 18 años ya había descubierto que mi verdadera vocación era crear nuevos mundos (aunque sigo intentando cambiar el que ya tenemos).

Me gustaría decir que siempre lo supe, que almaceno una cantidad desorbitada de diarios en una vieja caja llena de polvo, que escribía para desahogarme y que lo hice desde que tengo recuerdos. Pero estaría mintiendo.

Las historias siempre estuvieron en mi cabeza; cada noche, vivía mil vidas antes de irme a dormir y, durante el día, continuaba viviéndolas; en medio de una conversación, de una clase, mientras iba en el autobús, en un avión o durante un viaje en coche, cuando caminaba, cuando escuchaba música. Me decían que era una chica dispersa. No les quito razón, aunque tardé unos cuantos años en descubrir que esa dispersión tenía un motivo.

Estaba a punto de abandonar la adolescencia cuando descubrí algo llamado Fanfics (en ese momento, webnovelas), entonces entendí que tenía cosas que contar y comenzó mi propia historia.


¿Quién soy?

Soy una mujer, lesbiana, feminista y soñadora a la que le preocupan los problemas sociales, el cambio climático y los animales; una chica que llora y se cabrea cuando nuestra especie destruye el planeta, cuando ve las toneladas de plástico que hay en el mar y cuando un ser vivo sufre las consecuencias de nuestra existencia.

Me gusta el océano Atlántico, las olas, el Paddle Surf y caminar por una playa hasta que anochece. También me apasiona la fotografía, porque, lo importante es contar historias, y da igual la forma. Soy madre de una Husky Siberiana blanca con los ojos azules y estoy obsesionada con ese color. Sigo queriendo cambiar el mundo. Me emociono con una serie, película o canción, igual que cuando era adolescente. Leo para mejorar y para viajar. Sueño a todas horas, dormida, despierta, y más que nunca.

¿Quién quiero ser?

Esa chica con la que viajes, te emociones, te enamores, sueñes y cambies el mundo. Que este tren no se detenga, que la imaginación no se agote, que la pasión sea siempre la guía de mis manos nerviosas al teclear, que ninguna historia se quede sin contar y llegar a ti con cada nueva aventura. Para ello, aprieto los dientes y estrujo la caracola contra mi pecho, me cuelgo la mochila al hombro, me lleno de aire, contengo la respiración, y escribo.

Que siempre nos quede una historia por contar.