5 curiosidades sobre LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA.

Es probable que no te vaya a descubrir la pólvora con este artículo. Incluso, es probable que muchas de las cosas que te voy a contar, ya las supieras, pero me hace ilusión compartirlo, porque en realidad me consta que no todo fue tan evidente y me parece muy guay poder ir descifrando juntas esos pequeños secretos o anécdotas que se esconden detrás de la historia.

Antes de continuar, quiero advertir que esto va a estar lleno de SPOILERS, así que, si no has leído Llenaré tus días de vida, mejor vete a visitar otras secciones de la web, que está remodelada y mola mucho. O a comprarla, que te lo voy a poner muy fácil:

(Aviso: también puede haber algún mini spoiler de La luz de tu mirada)

Dicho esto, vamos a lo importante: LAS 5 CURIOSIDADES.

1. CROSSOVER

¿Sabías que en Llenaré tus días de vida aparecen los personajes principales de mi primer libro publicado, La luz de tu mirada?

En la última escena del Capítulo 4, cuando Chiara y Dakota están sentadas en un banco, hablando sobre la vida y tomando vino caliente, se les acerca un Husky Siberiano al que, segundos más tarde, alguien desde la lejanía llama White. Ese White, es el White de Dulce Andrade. ¿Adivinas quien le llama y quienes son las otras tres personas que van con ella?

2 . CROSSOVER 2.0

Pero la cosa no acaba con la aparición anterior y puede que esta no haya sido tan evidente, por eso creo que merece un apartado propio.

En el capítulo 5, Dakota sorprende a Chiara regalándole un par de entradas para asistir a lo que creía que sería un espectáculo de ballet. Al final resultó que había baile, pero la actuación estuvo compuesta por muchos más elementos. Entre ellos, una chica tocando el piano que parecía estar dirigiendo con su magia todo el espectáculo.

«Otra vez el piano, haciéndose notar por encima de todos, con tanta elegancia y determinación, que no le hace falta nada extraordinario para llevarse la atención de los presentes. Con ella comenzó este espectáculo y ella parece estar marcando el fin.

LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA

Llegadas a este punto y con la seguridad de que estoy hablando de crossovers, ya habrás descubierto que esa chica con las manos mágicas es, Anahí Valente.

Si te habías dado cuenta de esto, dímelo en los comentarios, por favor. Y si acabas de quedarte patidifusa con la información y vas a volver a leer la escena, para disfrutarla de otra forma y (re)enamorarte de la pianista, dímelo también.

3. Más sobre Chiara.

El hecho de que la historia esté contada en primera persona por Dakota, consigue que los pensamientos o sentimientos de la otra protagonista sean un misterio para nosotras. Por eso, alguna vez me han preguntado qué pensaba Chiara en tal momento, qué pasaba por su mente en determinado instante. Y esta escena es una de las que más curiosidad han causado. Se trata de la noche en la que volvieron del teatro (seguimos en el capítulo 5) y Dakota encontró a Chiara tomándose un Martini en el bar del tren (en compañía del chico polaco). Cuando nuestra chica lenta llega, Chiara estaba muy pensativa, dándole vueltas a la pobre aceituna que se ahogaba en su bebida. Dakota se da cuenta de que algo no va del todo bien, pero como ella intenta evadir el tema, decide no insistir (además, el guaperas vuelve para interrumpir). Pues bien, antes de que llegara el chico (y durante, y después) Chiara estaba pensando en su familia (entre otras cosas). Había sentido, por unas horas, el deseo de llamar por teléfono para decirles que estaba bien. Se llegó a plantear que ellos merecían saber lo que estaba pasando con su hija. Todo lo que estaba viviendo con Dakota, los momentos intensos, las conversaciones importantes, las reflexiones, todo, empezaban a tambalear su idea preconcebida. Ella también tenía dudas, tenía miedos, y Dakota se estaba convirtiendo en un motivo por el cual querer quedarse en este mundo (cosa que chocaba con la idea que tenía antes de conocerla).

¿En qué momento habrá empezado a cuestionarse sus sentimientos por ella?

4. Llenaré tus días de vida 2012 vs Llenaré tus días de vida 2019

Supongo que sabes que la primera versión de esta historia fue un fanfic que escribí en 2012. Espero que sí, porque nada en mi vida ha sido tan ignorado como esa “Nota de la autora” que coloqué antes del comienzo del libro.

Pues en este caso, la curiosidad que quiero compartir es la comparación de tiempo que tardé en escribir la primera versión (2012) y en reescribir la segunda (2019). Empezaré aclarando que los fanfics los publicaba capítulo a capítulo y, creo, que compartía un capítulo al día o cada dos días. La historia original tuvo 7 capítulos, algunos divididos en dos partes, pero, si hacemos un cálculo aproximado, esa primera historia debí haberla escrito y publicado en menos de un mes.

Hasta ahí todo bien, pero tranquilas, que lo descabellado viene ahora. La segunda historia empecé a escribirla en octubre de 2016 y, como saben, la publiqué el 13 de junio del 2019. Es decir, CASI 3 AÑOS.

3 años para reescribir una historia que ya estaba escrita. La normalidad no entra dentro de mi forma de ver la vida. Confieso que me costó mucho más trabajo reescribirla que escribirla, supongo que eran muchos los aspectos a tener en cuenta, y también eran muchas mis expectativas. Quería conservar la esencia y, al mismo tiempo, crear algo nuevo y más profundo. Mantener las escenas más importantes, pero añadir otras mejores, y lograr cuadrar todo eso fue un trabajo interesante. Deseaba que, quienes ya habían leído la primera historia, sintieran que estaban leyendo algo nuevo, que se sorprendieran, que dudaran, que se asustaran y que volvieran a experimentar todo lo de la primera vez, pero multiplicado por cinco. Y, a la vez, también quería que no echaran de menos nada de aquella historia a la que le tenían un cariño especial. Además, me enamoré tanto de Chiara y de Dakota, que en los últimos capítulos avanzaba a paso de tortuga, porque mi subconsciente se negaba a dejarlas ir.

Algún día podría hacer una comparación de escenas de ambas historias, ¿no?

¿Votos a favor?

5. Epílogo

Ha llegado la última (por ahora) de estas curiosidades, y aquí quiero hablar sobre uno de los momentos más importantes y claves de la historia, que en realidad ya había sucedido (o algo así), y no sé si se dieron cuenta.

Cuando Dakota está en la playa “hablando” con su madre, y nosotras lloramos a moco tendido, y de pronto alguien agarra su mano, y resulta que es Chiara para decirnos “estoy viva”, y entonces nosotras seguimos llorando, más fuerte y hasta el final del capítulo. ¿No les resultó familiar esa escena? Cinco años atrás, Dakota había entrado en un estado de shock pasajero tras el primer desmayo de Chiara, y su mente se trasladó precisamente ahí, a ese lugar, a esa playa. Porque ese lugar fue su refugio durante muchos años y en ese momento se convirtió en su remanso de paz. Ese lugar, y esa persona, una realidad a la que su mente huyó para protegerla del impacto y del dolor. Allí, en aquella playa, con Chiara mirándola a los ojos y agarrando su mano, el mundo no seguía girando, ni ellas estaban en una ambulancia rumbo al hospital más cercano. Es curioso como la vida las situó en ese mismo lugar, cinco años después. Con la diferencia de que, en esa ocasión, el mundo seguía girando y ellas giraban con él.


Y hasta aquí esta recopilación de curiosidades que, espero, te hayan parecido interesantes. Si tienes algo más que añadir, sugerencias o preguntas, puedes hacerlo en privado o a través de los comentarios. Deseo que pases una feliz navidad, en caso de que la celebres, y que comiences el año con, al menos, un sueño para cumplir durante el 2020.

El mío lo cumples tú, cada día, logrando que mi historia recorra el mundo y acercándote para contarme que ya es parte de tu mundo.

Un abrazo.

Jackie.

No lo hagas.

No te acomodes.
No vivas esa vida que no es tuya.
No te despiertes sin ganas ni duermas sin sueños.
No te conformes.
No seas la excusa de tus miedos.
No te quedes a medias ni camines sin dejar huella.
No actúes por inercia.
No busques aprobación.
No lo hagas.
Lo que se espera de ti.
Ni lo que otros quieren.
Sé curiosa, empoderada, rebelde.
Piérdete, búscate, arriésgate.
Y aprende a decir,
No.

« Creo que cuando algo nace dentro de ti, no importa cuánto intentes alejarlo o concentrarte en otras cosas, siempre va a aparecer. Como un huracán que arrasa con todo a su paso. Es como si tu corazón te estuviera advirtiendo que algo estás haciendo mal, y eso era la música para mí; lo único que siempre me mantuvo conectada conmigo misma. Ese duendecillo que te taladra la cabeza para que no te olvides de quién eres en realidad. ¿Alguna vez has sentido que, en el fondo, eres todo lo contrario a lo que esperan que seas?»

Chiara – LLENARÉ TUS DÍAS DE VIDA.

¿Y si empezamos a ser quienes queremos ser?

A partir de ahora, esta web se convierte en http://www.jackievaland.com Mucho más fácil y mucho más nuestra.

Bienvenidas/os.

Baikal.

El sonido de nuestras risas debe escucharse por todo el pueblo. Tal vez en las casas, cuando nuestro ruido se cuele por las ventanas o rendijas de las puertas, alguien se pregunte qué está ocurriendo, por qué se oyen risas a esta hora de la noche y quién estará siendo tan feliz en este momento. El mundo vive ajeno a nuestra historia, no conoce su enfermedad ni mi temor, su vitalidad o mis sueños, no sabe de nuestro pasado y mucho menos de nuestro futuro, tampoco son conscientes de la casualidad que nos trajo hasta aquí. Solo nos escuchan y, ojalá, en lugar de hacerse tantas preguntas, en lugar de cuestionarse si nos escapamos de un manicomio o somos delincuentes, sonrieran y supieran que la alegría no entiende de horarios ni de circunstancias. La felicidad está en cualquier parte, a cualquier hora, en cualquier rincón del planeta como, por ejemplo, un afluente del lago Baikal en Siberia.

Somos más que un cuerpo.

No era mi intención escribir una entrada sobre esto, pero creo que si no hablo de ello, explotaré. Y que casualidad, que en un dialogo de mi próxima historia se trate precisamente este tema.

Fragmento de Llenaré tus días de vida:

Te dedicas a lo que te apasiona, Dakota. Y ese es el mayor éxito al que un ser humano debe aspirar. Así que, no creo para nada que tú seas una fracasada. Es más, si vamos a comparar; en este momento, aunque no haya leído nada tuyo, te aseguro que te admiro mucho más que a todas esas escritoras que mencionaste. Y te aclaro que Rowling marcó mi adolescencia. Pero desgraciadamente, en el mundo de la escritura y el arte, al igual que en muchas otras profesiones, el patriarcado y el sexismo sigue tan latente, que muchas mujeres continúan viéndose en la obligación de utilizar un seudónimo con las iniciales de su nombre para ocultar su género a simple vista. Deberíamos haber avanzado y eso debería haber quedado muy atrás, pero nuestra sociedad está cubierta por una cortina de hipocresía. Así que, me siento orgullosa de que existan mujeres y escritoras como tú, que no se esconden y se rebelan contra el sistema.

Hace algunos años vivía indignada con el mundo. Estudié Integración Social, trabajé con mujeres victimas de violencia de género y soy feminista (no hembrista) con cada poro de mi piel. Digo que “hace algunos años”, porque he tenido que aprender a controlar la manera en la que el machismo que se ve a diario, afecta a mi vida personal y mis emociones. En estas fechas concretamente, es muy usual escuchar hablar sobre la segmentación de los juguetes (“¡No le compres esa cocinita, que es de niña!”) Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que alguien a mi alrededor lo hace, y en lo único que pienso, es en el tiempo que voy a pasar cabreada cuando se trate de mi hijo o hija. Porque así es la gente; con toda su buena intención, te llenan de ropita rosa si tu bebé va a ser niña, azul si será niño o amarilla si todavía no se sabe (no sea que se vayan a equivocar). No les culpo. Es lo que han visto toda su vida y lo que a día de hoy, siguen viendo. Pero tampoco puedo evitar el escalofrío que me recorre por dentro cuando veo que somos nosotros/as mismos, quienes seguimos alimentando la desigualdad. Porque la actitud pasiva que tomamos, es incluso peor que el propio machismo. La desinformación no es una excusa, limpiarnos las manos no es una solución. Si nosotras/os no cambiamos el mundo, nadie lo va a cambiar.

Vale, les mentí. No he conseguido aprender a controlarlo. Basta una pequeña chispa, para que todos esos detalles que voy acumulando, exploten, sumergiéndome en un manto de indignación, enfado e impotencia, por esta sociedad que construimos día a día. Y en este caso, la pequeña (GRAN) chispa, tiene nombre propio; Eloísa Gonzáles.

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Sí, tú, “mi niña”.

Eloísa González, es una PRESENTADORA, ACTRIZ Y MODELO de la Televisión Canaria (España), conocida principalmente por ser, durante años, la encargada de conducir uno de los mejores (y pocos) programas de humor que existen en la televisión, además de diversos trabajos publicitarios, galas de carnaval y una larga y elaborada carrera profesional, que la han hecho ganarse el puesto, año tras año, de conductora oficial de las campanadas de fin de año en las islas. En esta ocasión no iba a ser menos, y el pasado 31 de diciembre, Eloísa se comió las doce uvas junto a muchos canarios y canarias, desde la isla de La Gomera. Recuerdo que esa noche le dije a mi pareja: “Es el primer año que no voy a ver las campanadas de Eloísa”. Lo dije con tristeza, porque para mí es una tradición desde hace varios años y en esta ocasión, al vivir en otra comunidad autónoma, no tuve oportunidad de hacerlo. Ese sentimiento de tristeza, sólo lo puede conseguir alguien que realmente te llegue en su manera de comunicar. Alguien que por cualquier motivo, te haga elegirla cada año, entre muchas otras opciones. Esa es Eloísa. eloisa

Pero mi sorpresa vino dos días más tarde, cuando mi pareja llegó a casa preguntándome: “¿Cómo se llama la presentadora de la que me hablaste el sábado. Esa que te gusta tanto?” Eloísa Gonzáles, le dije. “Pues están hablando de ella por toda la red, porque dicen que su vestido se abrió la otra noche y no llevaba ropa interior”. En ese momento, el escalofrío del que hablé unas lineas más arriba, volvió a recorrerme por dentro y no quise buscar la noticia, ni leer nada sobre el tema, porque sabía lo que iba a ocurrir. Pero resulta, ¡Qué no hizo falta! Abrir cualquier página de internet desde el sábado, es encontrarse con titulares como este:

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Por eso tuve que escribir esta entrada. Porque ya basta de hipocresía. Éste es el país en el que vivimos. Un país en el que el vestido de una mujer es noticia durante tres días seguidos y sin embargo, no lo es su carrera profesional, su talento y su capacidad para emocionar. Adjetivos que esas personas que escriben los artículos, ni siquiera conocen. Porque NUNCA se han sentado un domingo por la noche a ver su trabajo, reírse con ella y disfrutar de una calidad de la que muchos programas de máxima audiencia a nivel nacional, CARECEN. El vestido transparente de Cristina Pedroche y la abertura en la falda de Eloísa González, son las únicas noticias de las que se habla en estos días, acerca de las campanadas de fin de año.

Es muy triste, pero también muy real. Somos más que un cuerpo o un vestido. Somos profesionales, que día a día tenemos que luchar el DOBLE para conseguir la mitad. Ya basta de objetivizar a la mujer, basta de menospreciarla e infravalorarla. Basta de desigualdad. Comencemos desde el principio, desde unificar el género de los juguetes o el color de la ropa, hasta VALORAR el trabajo que día a día llevamos a cabo.

Eloísa, gracias por tantos años de risas y emoción. Gracias por conseguir que este 31 te haya extrañado. Espero verte en las campanadas del 2017.

Llenaré Tus Días De Vida

¿Existe mejor manera de terminar y empezar un nuevo año, que con un sueño?

Hoy es el día en el que todo el mundo hace balance de los últimos doce meses de su vida. Objetivos logrados, metas alcanzadas, sueños cumplidos, etc. Utilizamos el 31 de Diciembre (lo escribí ayer) para dejar atrás lo malo y marcarnos nuevos retos. Es una bonita tradición, aunque desde mi punto de vista, cualquier día es perfecto para dejar atrás y comenzar de nuevo. Superarnos, crecer, seguir aprendiendo, hacer balances, definir objetivos, desechar lo innecesario y seguir construyendo nuestro propio camino.  Cualquier día, es un buen día para cumplir un sueño. Así que, yo no haré balance del 2016, que sin duda, va a quedar marcado en mi calendario como uno de los mejores años de mi vida, al igual que el 2015. En lugar de eso, prefiero contarles que el 2017 será igual o mejor. Y no porque una bola de cristal me lo esté diciendo en este momento, sino porque yo misma me encargaré de que así sea.

Así que, ¿qué mejor manera de comenzar el año, que hablando de un nuevo sueño?

Cada día me sumerjo en el mundo de Dakota, una de las protagonistas de mi próximo libro, y aunque sea la segunda vez que me adentro en esta historia (hablaré de eso más adelante), realmente siento que es la primera. Todo lo veo con unos ojos diferentes y espero lograr que ustedes también lo hagan. Olviden lo que alguna vez leyeron y estén preparadas para nuevos mensajes, nuevos conflictos, nuevas reflexiones y nuevos aprendizajes.

Gracias 2016, por haberme permitido dar a conocer La luz de tu mirada. Porque un día cualquiera, decidí que había llegado el momento. Ese que tantas veces retrasé. Después de dos años de ausencia, sentí que debían conocer esa historia por fin. Y gracias a ustedes quise mostrársela al resto del mundo, sin imaginarme que iba a ser capaz de conquistar tantos y nuevos corazones. En definitiva, todo lo que consigo y lo que aspiro a conseguir, es gracias a mis lector@s favoritas; chicas (y algún chico), que desde cualquier parte del mundo me han acompañado a lo largo de los años. Cuando desaparezco y cuando regreso, cuando las emociono y cuando las desespero, cuando lloramos, reímos, aprendemos y seguimos soñando. Espero y deseo, escribir toda la vida para ustedes.

Felices nuevos sueños y llenen sus días de vida.